Aire acondicionado
Cómo limpiar los filtros del aire acondicionado split paso a paso
Limpiar los filtros es la tarea de mantenimiento más sencilla y la que más se olvida. Unos filtros sucios hacen que el equipo enfríe peor, gaste más, haga más ruido y, en el peor de los casos, que acabe goteando agua o soltando mal olor. La buena noticia es que no necesitas herramientas ni conocimientos técnicos: son diez minutos.
Por qué importa tanto
El aire de la habitación entra en la unidad interior, atraviesa los filtros y pasa por la batería (el intercambiador con aletas metálicas) donde se enfría. Si los filtros están tapados:
- Pasa menos aire. El equipo tiene que trabajar más tiempo para enfriar lo mismo, y eso se nota en la factura.
- La batería se ensucia. El polvo que no retiene el filtro se pega a las aletas húmedas y reduce el intercambio de calor.
- Puede llegar a helarse. Con muy poco caudal de aire, la batería se enfría demasiado y se forma hielo. Cuando se funde, el agua puede desbordar la bandeja y gotear por la pared.
- Empeora la calidad del aire. Polvo, pelo de mascotas y humedad son el caldo de cultivo perfecto para el mal olor.
Cada cuánto limpiarlos
- En temporada de uso intenso: cada dos a cuatro semanas.
- Con mascotas, obras cerca o mucho polvo: cada una o dos semanas.
- Antes de empezar el verano y antes del invierno si lo usas como calefacción.
Muchos equipos tienen un piloto o un aviso en el mando que recuerda la limpieza. Si el tuyo lo tiene, no lo ignores.
Paso a paso
- Apaga el equipo y desconéctalo. Apágalo con el mando y, si puedes, desconéctalo del enchufe o baja su interruptor en el cuadro eléctrico. Nunca manipules la unidad encendida.
- Abre la tapa frontal. En la mayoría de splits se levanta tirando suavemente de los laterales hacia arriba hasta que queda sujeta. Consulta el manual si no cede: no fuerces las pestañas.
- Saca los filtros. Son mallas de plástico que se deslizan hacia abajo o hacia fuera. Fíjate en cómo están colocados para volver a ponerlos igual.
- Quita el polvo en seco. Pasa el aspirador con un cepillo suave por el lado por el que entra el aire. Si están poco sucios, puede que con esto baste.
- Lávalos si hace falta. Con agua templada, nunca caliente, y un poco de jabón neutro si tienen grasa (típico cerca de la cocina). Aclara con el grifo desde el lado contrario al que entra el aire, para empujar la suciedad hacia fuera.
- Déjalos secar a la sombra. Completamente secos antes de volver a colocarlos. Al sol directo pueden deformarse.
- Limpia la carcasa. Mientras se secan, pasa un paño húmedo (no mojado) por la tapa y las lamas. Sin productos abrasivos ni disolventes.
- Vuelve a montarlo todo en el mismo orden, cierra la tapa hasta que encaje y conecta el equipo.
Algunos equipos llevan, además de la malla, filtros especiales (de carbón activo, iónicos o de alta eficiencia). Normalmente no se lavan: se aspiran con cuidado o se sustituyen según indique el fabricante.
Qué más puedes hacer tú
- Revisar la unidad exterior. Que no tenga hojas, bolsas ni objetos que tapen la entrada o la salida de aire, y que no esté encajonada. No la limpies con agua a presión: las aletas se doblan con facilidad.
- Comprobar el desagüe. Cuando el aire funciona en modo frío, por el tubo de condensados debe salir agua. Si no sale nada tras un buen rato funcionando en un día húmedo, o si gotea por la unidad interior, el desagüe puede estar obstruido.
- Limpiar la batería interior con espuma específica. Existen aerosoles para esto, pero hay que usarlos con cuidado y siguiendo las instrucciones: nunca sobre la electrónica. Si no lo ves claro, déjaselo a un técnico.
Qué debe hacer un técnico
Una revisión profesional cada uno o dos años, según el uso, incluye cosas que no conviene hacer por tu cuenta:
- Limpieza a fondo de la batería interior, la turbina del ventilador y la bandeja de condensados.
- Limpieza de la batería de la unidad exterior.
- Comprobación de presiones y temperaturas de funcionamiento, que es lo que indica si falta gas.
- Revisión de conexiones eléctricas y aislamiento de las tuberías.
Importante: si el equipo pierde gas refrigerante, no basta con “recargarlo”. Hay que localizar y reparar la fuga, y solo puede hacerlo personal con el certificado para manipular gases fluorados.
Señales de que algo no va bien
Llama a un técnico si, con los filtros limpios, notas alguna de estas cosas:
- Hielo o escarcha en los tubos o en la unidad interior.
- Agua goteando por la unidad interior o por la pared.
- El equipo funciona pero apenas enfría.
- Ruidos nuevos (golpeteo, silbidos, vibraciones fuertes).
- Mal olor persistente.
- Un código de error en la pantalla o parpadeo de pilotos.
Un mantenimiento sencillo al día no solo alarga la vida del equipo: también es una de las formas más fáciles de reducir su consumo.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que limpiar los filtros del aire acondicionado?
En temporada de uso intenso, cada dos a cuatro semanas. Si hay mascotas, obras cerca o mucho polvo, más a menudo. Tu manual indica la frecuencia que recomienda el fabricante, y muchos equipos avisan con un piloto.
¿Puedo lavar los filtros con agua caliente o en el lavavajillas?
No. El agua muy caliente puede deformar el plástico del filtro y el lavavajillas es demasiado agresivo. Usa agua templada y, si hace falta, un poco de jabón neutro.
¿Por qué huele mal el aire acondicionado al encenderlo?
Normalmente por suciedad y humedad acumuladas en los filtros o en la batería interior, donde pueden crecer hongos y bacterias. Limpia los filtros; si el olor sigue, hace falta una limpieza de la batería y la bandeja de condensados.